Sin MIEDO y sin NADA que PERDER

Por Mao Escribidor

Los insultos por parte del uribismo comenzaron cuando apenas terminaba mi tercer episodio de Mamertolandia y el número de seguidores en Facebook apenas llegaba a 800 personas. En menos de tres meses, la página ya contaba con más de 80.000 seguidores y todos aplaudían la calidad de los contenidos y la forma directa y clara en que exponía la problemática del país, escudriñando en la esencia misma dela corrupción y sus objetivos. Ahí fue cuando empezaron las amenazas de muerte, los mensajes directos en donde se amenazaba a mis hijos y me señalaban de guerrillero izquierdozo.

Tuve conversaciones con el comandante del Gaula en Bogotá, también con un Mayor en Cali y hasta con una Fiscal encargada de este tipo de casos y al final descubrí que vale mierda la vida de nosotros para las autoridades. Se cumple con los protocolos establecidos, pero al final, cada quien está a cargo de su seguridad, pero a diferencia de quienes me declaran la muerte, el sistema no me autoriza para portar armas y de encontrarme armado terminaría en la cárcel. Así funcionan las cosas en nuestra democracia.

Pasaron tres largos meses evaluando mi realidad, leyendo, escuchando la radio y sintiéndome un cobarde, por haber abandonado mi causa por un temor fundamentado, pero absurdo, que en definitiva, mantiene a muchos distantes de la realidad. Que frustrante sentirse así, que impotencia tan triste. Tres meses intentando entender mis motivos y luchando conmigo para no arriesgarme a dejar a mis hijos sin padre.

Ahora veo lo que se está cocinando al interior de los partidos políticos y da nauseas reconocer que estamos bajo el control de unos criminales dispuestos a hundir a nuestra Colombia a situaciones jamás vividas producto de su codicia y la impunidad que han comprado, gracias a los dineros que recogen de todos los frentes, incluyendo el narcotráfico.

Esto no puede seguir pasando, tenemos que hacer muchos, pero muchos cambios para recuperar nuestra tierra, nuestra paz y nuestros derechos a vivir dignamente. La corrupción es un cáncer, al que no le importa matar a su víctima y es así como piensan los políticos de este país. Somos como el toro de lidia en la faena, nos tienen sangrando, expulsando babaza por la boca y alistan su espada para la estocada final, esperando después de la muerte del país, señalar a Petro y a la izquierda, como culpables del delito.

No podemos tolerarlo, debemos enfrentarlos con inteligencia, con la convicción real de los patriotas dispuestos a morir en la lucha por un país mejor para nuestros hijos. Sí no transformamos el presente, le estaremos quitando toda posibilidad de un mejor país a las siguientes generaciones.

Heme aquí de nuevo, dispuesto a seguir la lucha, dispuesto a entregar y arriesgarlo todo por el beneficio de mis hijos y las generaciones por venir.

Inicio el año con todo un equipo de amigos y compañeros dispuestos a apoyarme en la producción de vídeos e investigación de noticias que me ayuden a generar conciencia en todos los colombianos que sientan la misma indignación que llevo dentro.

Se nos viene un 2021 con malas predicciones, es hora de apostarle al cambio y todos debemos ser parte de él.