Rabo y Oreja para Uribe

Con el regreso del Matarife a la libertad, se han tejido dos vertientes en la sociedad, los que apoyan la decisión, porque son fanáticos del uribismo y aquellos (la gran mayoría, gracias a Dios) que vemos con dolor, como los entes de control y justicia están entregados a la voluntad de un sólo hombre.

¿Es realmente Álvaro Uribe Vélez
el gran problema de Colombia?

La ignorancia es sin duda, el mejor terreno para sembrar desigualdad social y elevar al poder y darle alas a todo aquel capaz de engañar a un rebaño de ingenuos, ignorantes y estúpidos ciudadanos que depositan, sin pensarlo dos veces, toda su buena fe en un salvador imaginario que a base de mentiras nos hace pensar (si es que puede llamarse pensar lo que hacemos), que estando él al frente del país, las cosas van a mejorar.

Acudo a la entrevista que hice semanas atrás con Miguel Ángel del Río en donde explica de manera clara, el contrato que se celebra con todos y cada uno de los políticos electos por votación popular. Dicho contrato, establece que el gobernante tiene una obligación para con el pueblo y debe, porque es su obligación, hacer válido las promesas de campaña, sopena de ser descalificado por quienes lo eligieron.

Álvaro Uribe fue el que nos tocó, pero pudo haber sido cualquier otro, de hecho, todos los presidentes que ha tenido este país, han sido corruptos, vendidos a las oligarquías y opresores de los derechos fundamentales de todo un pueblo, sumido en la idiotez perpetua de adoración al mal.

Tenemos que aprender a ser malos y despiadados, tenemos que aprender a ser como ellos, para librar una batalla equilibrada, no podemos seguir creyendo absurdamente que, un día despertaremos en el país soñado que deseamos, eso nunca va a pasar.

La corrupción es como una corrida de toros (odio los toros y la tauromaquia) pero es el mejor ejemplo que puedo traerles. Nosotros el pueblo, somos el toro de lidia, fuerte, orgulloso, armado de dos grandes cuernos capaces de acabar con el que se ponga en frente.

El gobierno libera al toro al ruedo y un hombrecillo delgado, con pinta de marica y un traje que le aprieta las guevas, sale con su trapo rojo y le hace los primeros pases al pueblo, que feliz de ver la plaza llena de corruptos que lo saludan con cantos y pasodobles, siente que lo alaban por estar ahí.

Pero esa dicha dura poco, sale el rejoneador con su pica y le marca el lomo de sangre, recordándole que el pueblo están abajo y el poder arriba.

Vuelve el maricón de traje de luces y le da varios pases, mientras el pueblo piensa que no está del todo mal un poco de dolor. Así nos pasea por la arena para el deleite de rostros políticos que, desde ya planean quedarse con alguna parte del toro, para hacer su festín de robos y contrataciones.

Las banderillas ya no son graciosas y duelen hasta el alma, seis lanzas cortas son clavadas con dureza , desgarrando de a poco al pueblo, debilitándole poco a poco, pero conscientes que va a aguantar mucha más humillación.

En cada pase del maricón, un nuevo contrato que desangra al toro, en cada pausa para exhibirse ante su público, una nueva masacre tiene lugar en otra arena del país, pero al toro no le importa eso, está ahí porque sigue creyendo que es a él a quien han ido a ver … y tiene razón, los presentes quieren ver eso, sangre en la arena, el pueblo dominado por un imbécil que sólo sabe distraer al toro que, incapaz de entender la faena, sigue persiguiendo el puto trapo rojo, en vez de embestir al maricón de luces.

Tuvimos toreros como Samper, Pastrana y por supuesto el que más orejas cortó, El Matarife, experto en hacerle creer al toro que su problema era la raza Cebú o los burros costeños que se comían sus pastos verdes. Y la plaza gritaba de emoción ante cada pase de ese torero, mientras en las graderías se vendían los terrenos de campesinos desplazados, mientras los narcos conseguían el apoyo del gobierno para seguir exportando el polvo mágico que adoran los gringos, que a su vez, generan los recursos para la compra de votos de las nuevas elecciones. Qué belleza de plaza llena, mientras a las afueras de la misma, vendedores ambulantes y cuidadores de autos de alta gama, esperan impacientes la salida de los honorables para ver si logran vender algo para comprar el diario en sus casas.

La mirada confusa del toro deja ver el deseo criminal del torero que se alista para la estocada final y es tal la ingenuidad del pueblo, que baja la cabeza y hace su último intento de satisfacer a su amo y arremete sólo para recibir lo merecido, una espada que atraviesa su corazón sin piedad, que lo aturde ante los gritos de la plaza, que reclaman rabo y oreja para el matador.

Que distinto fuera todo, si a la salida del toro, consciente de su destino, se olvida del trapo rojo, del tamal y los cincuenta mil pesos y va directo a las guevas del maricón en traje de luces. Que distinto sería todo, si ese toro, abandonara su pensamiento de noble animal y se comportara como un león en la arena, dispuesto a matar o morir en el intento.

El circo de país que tenemos, no es responsabilidad del torero, ni de los corruptos que compran sus abonos (votos) cada año … Nuestro problema somos nosotros, que seguimos pensando como el toro de lidia, creyéndonos grandes y poderosos, para demostrar en la arena que perseguimos un estúpido trapo rojo, mientras nos torturan y asesinan, nos cortan rabo y oreja y nos dejan sin ilusiones.

Si un día abandonamos esa absurda presunción de nobleza ante los políticos y dejamos de ser toros para ser leones, la plaza estaría llena de nosotros, disfrutando como mueren los corruptos y ese día, se los puedo jurar, pasaría lo mismo que otros países, en donde la corrupción se castiga con pena de muerte, pero no estamos listos para tener esa discusión ahora, sólo anhelamos que llegue diciembre con sus fiestas tradicionales y volvamos a la arena a ver como nos desangran.

ÑAPA:
Para el 2021 nos van a meter nuevos impuestos. Uribe seguirá dominando desde la sombra del poder. La economía estará en piso y las medidas de seguridad para cualquiera que levante su voz de protesta será plomo como un hijueputa.

ÑAPITA:
Gracias a que la bancada de oposición anda tan ocupada manejando sus alteregos, los corruptos de siempre volverán a poner presidente y esta vez será la ruina total del país. Qué vivan las fiestas bravas, mientras nosotros seamos el toro.

Mao Escribidor