¿Qué se viene para el 2022?

Por Mauricio Marulanda

El panorama en Colombia es bastante conmovedor desde la perspectiva política, en especial cuando, gracias a la pandemia, el país quedó desnudo en materia política y administrativa, demostrando que estamos colmados de corrupción y víboras en el congreso que, en nada beneficia a la nación.

Los colombianos están desilusionados de los partidos tradicionales, el uribismo va cuesta abajo, mientras Cambio Radical se mantiene oculto, a la espera de momento adecuado para lanzar a su candidato de la costa, esperando que para el 2022 ya el país haya olvidado los escándalos de los que fueron protagonistas y que hoy los tiene en la mira de la justicia.

El Polo Democrático una vez más insistirá con Jorge Robledo, que a pesar de compartir algunas buenas ideas, tiene graves problemas para llegarle a las personas. Tiene varios puntos en contra: Su carácter fuerte lo llevó en las pasadas elecciones, a entregarle el poder al Centro Democrático al evadir la responsabilidad de tomar un bando en la recta final. Distante a eso, eligió impulsar el voto en blanco, aún sabiendo que al hacerlo, estaba impulsando a Iván Duque.

Al igual que La Colombia Humana, su partido también es es Centro Izquierda y para nada representa un atractivo para los derecha y la izquierda ya tiene definido su candidato, mejor dicho, ni tan izquierdozo para atraer a la izquierda, ni tan centro para seducir a la derecha, ni fu, ni fa.

La Alianza Verde insiste en apoyar a su candidato Sergio Fajardo, decisión que tiene dividido al partido, pues Camilo Romero, representa una alternativa seria e inteligente. Las críticas en las pasadas elecciones, tras la decisión de hagan lo que les dicte el corazón, yo me voy a ver las ballenas al pacífico, dejó un sin sabor en sus votantes que, esperaban una mejor decisión. Las consecuencias se reflejaron en votos a Duque para negarle el apoyo a Petro. No quiero imaginar como deben lamentarlo hoy día.

Camilo Romero deberá buscar nuevos caminos si espera mantener sus aspiraciones presidenciales, a menos que, termine aceptando compartir fórmula presidencial con Fajardo, quien posiblemente prometerá ayudarlo en sus intenciones para el 2026, por supuesto dependiendo de la visita de las ballenas al pacífico.

Álvaro Uribe es el que está pasando por una crisis de análisis que le roba el sueño. En su partido no hay figuras que puedan llegar a la presidencia, es posible que ponga sus ojos en Paloma Valencia y quiera vender la imagen que es hora que una mujer gobierne este país, pero después del apoyo a Marta Lucía Ramírez y sus nexos familiares con los capos de la droga, dejan muchas dudas.

Pero entre Paloma y María Fernanda Cabal, le puede ir mejor a Paloma, a sabiendas que no llegaría a la segunda vuelta, pero … pero …. ahí es donde sale la alianza con Cambio Radical y la sumatoria podría llevar a Char a la presidencia y mantendría vigente al uribismo.

Mientras los demás se pasan las horas y días pensando cómo enfrentar a Gustavo Petro, el líder de la Colombia Humana, sigue su camino demostrando con propuestas como transformar a Colombia.

Para Petro las cosas no son fáciles, ni los Verdes, ni el Polo, ni Conservadores o Liberales van a apoyar a este exguerrilero socialista que busca darle equidad al país con sus ideas Castrochavistas. Sus opositores mantienen ese discurso de Ultradercha en donde señalar a Petro de ser el promotor del comunismo, es su bandera para lograr que incautos e ingenuos votantes huyan de las filas de La Colombia Humana.

Sabrá Dios que va a pasar en el 2022, pero lo único cierto es que las campañas deberán argumentarse con propuestas serias, no con el cuento de las pasadas elecciones, en donde Duque prometió todo lo que se pudo inventar y hasta la fecha, sólo ha demostrado que en tiempos de campaña, toda mentira es válida con tal de ganar las elecciones.

El colombiano del 2022 deberá pensar, analizar y evaluar con cordura a quién piensa entregar su voto, porque lo único cierto, es que después de la experiencia de este gobierno, nos toca sentar cabeza y dejar de vender votos a 50 mil miserables pesos que no solucionan nada para los que obran de esta manera.