!Petro hablemos de Justicia!

Por @EscribidorMao

Este artículo está dirigido a Gustavo Petro, anhelando que nuestro senador tenga la amabilidad de responder a mis inquietudes, que no son distintas a los de millones de colombianos en espera de un cambio.

La justicia en Colombia está catalogada como una de las más corruptas en todo el mundo. Desde inicio del nuevo milenio y gracias al señor Álvaro Uribe Vélez, el negocio del sistema judicial se radicó en el congreso de la república, permitiendo la elección y remoción de magistrados y jueces a conveniencia del partido de gobierno. Desde entonces aquí, en este hermoso país, hablar de justicia es un chiste, un cuento de terror que pone en ridículo a todo el país.

Hasta tres veces a la semana, los titulares de los medios noticiosos se enlodan de noticias sobre bandidos que literalmente se roban el erario y los entes de control sirven para lo que sirve el agua de perejil en los abortos.

Todo el país sabe quienes son los ladrones, los pícaros y los bandidos de los distintos partidos políticos que, sin moralismos y de frente a la sociedad nos clavan puñales de corrupción y todo lo que hacemos es insultar al gobierno de Duque y al Centro Democrático, pero ahí termina la protesta.

El Petro que Conozco

No hay que ser guerrillero, ni izquierdista para analizar sus cientos de discursos y entrevistas, para entender que sus propuestas son interesantes, en eso estoy de acuerdo con su mercé.

Han tratado de enlodarlo de todas las maneras posibles y la derecha corrupta sólo termina con dos argumentos pobres: La bolsa negra con 20 millones de pesos en billetes de $5.000 y que usted nos llevará a la ruina como ocurre en Venezuela. Menos mal ya pasamos esas páginas y hasta ahora no tienen nada más que decir de usted, lo cual aplaudo.

Admiro sus propuestas para el campo, para el desarrollo del empresario y la disminución del desempleo, así como la educación gratuita y los sistemas económicos del futuro y la protección del medio ambiente con el distanciamiento de los derivados del petróleo. Todo eso es magnifico, pero es hora de hablar del tema más complejo, del tema que no deja a este país salir de la ruina: La Justicia.

Sin Justicia NO hay Paraíso

Así lo diría Gustavo Bolívar en su nueva historia de la justicia colombiana. Mientras en el país las cifras de corrupción avanzan de manera insensata, como si se tratara de un país africano con índices de ignorancia superiores al de pobreza, en Colombia la corrupción debe ser el tema más importante a debatir por estos días.

La ciudadanía no aguanta más el discurso de un cambio, sino se incluye en él, una transformación radical a la justicia. Ese paraíso del que usted habla, sólo podría ser posible si tiene como prioridad acabar con las injusticias que a diario se presentan en Colombia.

¿Por qué no hablar de frente
a la ciudadanía y comprometerse
con un cambio real?

Antes de hablar de empleo, salud y educación, la gente lo que quiere escuchar es una estrategia real sobre el manejo de la justicia y para tocar ese tema debemos profundizar en muchos campos, incluyendo al congreso de la república.

Es posible que sus asesores le recomienden no hablar muy a fondo del tema porque se calienta y se polariza más este país, pero yo, como ciudadano del común, le digo que si el tema de justicia no está en primer renglón, su discurso no será distinto al de sus competidores y así las cosas las posibilidades de ganar en primera vuelta son remotas.

Ese cuento de que hay que ser prudente al hablar con el pueblo, es una gran mentira, ese otro cuento que no debemos incendiar más al país, es la mentira de la derecha para que la voz de reclamo por un país digno nunca salga a flote.

¿Qué esperamos los colombianos?

Esperamos y necesitamos a alguien con los pantalones muy bien puestos, alguien a quien no le tiemble la voz para adoptar medidas extremas en situaciones extremas de corrupción como las que afrontamos.

Álvaro Uribe ganó las primeras elecciones producto de un discurso directo contra la guerrilla y eso afianzó la confianza de la ciudadanía, que después nos dimos cuenta que todo era un entramado y una mentira es otra cosa, pero la motivación del votante llegó por consecuencia de un discurso claro y contundente contra los factores que en su momento, representaban un riesgo al país.

Ahora el lado oscuro de vandalismo no está en la guerrilla, está concentrado en los políticos corruptos que aprovechan sus nexos con magistrados y jueces de las cortes con la complicidad de los entes de control y le dan vía libre a los bandidos de asaltar al país sin temor a ser juzgados.

Tiene a su lado a un gran hombre, al que admiro profundamente y que se ha ganado el corazón de millones de colombianos, hablo del doctor Miguel Ángel del Río, un señor al que todo el país lo quiere ver reformando la justicia, en un cargo que le permita usar su transparencia para traer a las cortes a los cientos o miles de ladrones, asesinos y corruptos que nos tienen como estamos.

Le recomiendo hablar claro sobre este tema senador Petro, todas sus ideas son magnificas, pero el pueblo tiene sed de justicia, deseos de ver a Karen Abudinen pagando por sus delitos, a Uribe enfrentando a las cortes por los falsos positivos, a los expresidentes perdiendo sus beneficios por haberse entregado al narcotráfico, a Humberto Martínez pagando por sus nexos con Odebrecht, eso es lo que quiere el pueblo, lo que piden a gritos en las calles para dar un inicio limpio y transparente a esta Colombia azotada por los bandidos.

Un gobierno que exija cuentas a quienes nos han robado por décadas, un gobierno sin el brazo cómplice del narcotráfico que enfrenta con valentía la realidad de este país.

Esto va a sonar feo, pero debo decirlo: Necesitamos un Petro con los HUEVOS bien puestos ante un sistema de justicia que hoy, es su peor enemigo y cómplice de los corruptos.

Levante su voz con contundencia, con energía y convicción y le juro que este país responderá a su llamado, porque no hay nada más importante para los colombianos que alguien que garantice un sistema de justicia limpio de tantos hijue … que se burlan de toda una nación.

Mauricio Marulanda