¡Nadie es lo que dice ser y nada es lo que parece!

Por Mao Escribidor

Diariamente recibo entre 200 a 500 mensajes por la página de facebook de Mamertolandia, unos 20 o 30 mensajes internos por Twitter y en mi face personal otros 20 a 40 mensajes internos. Muchos de estos mensajes son para pedirme que le haga llegar a Gustavo Bolívar o a Gustavo Petro tal mensaje o recomendación, para esto o aquello.

Con tristeza les digo que no tengo contacto con ellos, pero igual, hice el ejercicio de escribirle a Gustavo Bolívar, ya que su cuenta de twitter permite enviarle mensajes privados.

Es lógico imaginar que Gustavo Bolívar recibe miles y miles de mensajes de muchas personas, lo vemos activo todo el día en las redes en su excelente labor como senador y mano derecha de Petro en la campaña, eso lo tengo claro.

En lo que no estoy de acuerdo es que se requiera de cierto grado de importancia para que alguien como él, se tome el tiempo de leer a los que apoyan su campaña.

Pareciera que el mundo de twitter se mueve acorde a cuántos seguidores tienes y su respectiva relevancia en la plataforma, o sea, toca estar en las grandes ligas para poder alcanzar llegar a ellos.

Y entonces surge la pregunta lógica que debemos hacernos: ¿Yo necesito de ellos o ellos de mi? ¿O sólo aquellos que tienen grupos de cientos de miles de seguidores o cargos importantes son merecedores de su atención? Que pregunta tan dura de responder!

Hace 50 años, los líderes debían ir de pueblo en pueblo, de tarima en tarima, buscando ser escuchados por la ciudadanía, hoy todo es más fácil, un vídeo, un trino o una foto y ya le llegas a millones, pero el acercamiento real con el votante se hace cada vez más distante, mas efímero y con menos fuerza de recordación.

Siempre he creído que en época de elecciones, todos los políticos van y se untan de indios, negros, mestizos, heteros, homosexuales y todo aquel que represente un voto a su causa y luego se van hinchados de supremacía a esperar los resultados en sus casas y cantar victoria.

Una vez arriba, intenten escribirle o visitarlos en sus nuevos puestos de trabajo y verán como un asesor (a) lo atiende, explicándole que el senador, diputado o concejal está en una junta muy importante y no lo puede atender.

Y usted o yo, en medio de la ingenuidad, le decimos a la señorita que nos atiende, dígale que soy fulano de tal que le ayude en la campaña en Cali y verá con sorpresa como ella anota un garabato en una agenda y le dice vaya tranquilo que yo le digo.

Klauss Wolfgang, un ciudadano alemán, un día decidió visitar a un parlamentario por el que había votado y le dieron una cita para el siguiente día y estuvo reunido con él para conocer como iban sus promesas de campaña. Fue atendido de manera educada, tomó un café con el parlamentario y durante quince minutos escuchó como iba su gestión.

Para los que no entienden, el mensaje es claro:

“Si usted votó por alguien para un
cargo de elección popular, usted
tiene el derecho de ver a su representante
y conocer como van los proyectos
que hicieron que usted votará por él”

Por eso, lo he dicho muchas veces, no endiosemos a los políticos, ellos son nuestros empleados, trabajan porque nosotros les dimos esa oportunidad, se deben a nosotros porque así lo estipula el contrato que pactamos al momento de votar por ellos.

Si quisiéramos tener Dioses, buscaríamos libros de religión y votaríamos por personajes imaginarios a los cuales les debemos plegarias y rezos, pero aquí estamos votando por personas del común, colombianos iguales a nosotros en los que depositamos confianza y liderazgo. Pero terminamos adorándolos como deidades del Olimpo y ellos felices porque a donde van son tratados como seres iluminados por los astros.

Que no se les olvide a esta generación de políticos que, el pueblo está evolucionando, ya no son tan pendejos como antes, piensan distinto, evalúan el verbo y la acción de manera diferente, ya no tragan entero.

Por mi parte seguiré respondiendo los mensajes que me llegan, entendiendo que estamos en un momento crucial en donde todos quieren respuestas a sus preguntas y el día que no pueda responder más, es porque habré fallecido o me mamé de ver tanto pendejo dejándose llevar por espejismos.

Hagan el ejercicio, tómense la molestia de escribirle a sus líderes, a sus alcaldes, gobernadores, concejales, candidatos a la presidencia y me cuentan como les fue, me encantaría leerlos y saber si el de malas fui yo por mamerto.

Post Data:
No se les olvide que las reformas no las tumbaron los políticos, fueron los muchachos, la juventud y los adultos en las calles, recibiendo plomo, entregando vidas y perdiendo ojos … que nadie nos robe eso, porque no falta el que ahora diga que siempre apoyo el Paro Nacional y en el pasado ayudo a Duque a llegar a la presidencia o apoyo el voto el blanco.

Post Datica:
Los Tibios andan desesperados en campaña, viendo como le roban votos a los progresistas, mucho cuidado, no olvidemos la deuda que tienen con Colombia al permitir que Duque llegará a Casa de Nariño para irse a ver Ballenas al Pacífico.

Saludes Gustavo Bolívar, se le quiere un montón, ojala algún día pudiera conocerlo.