Declaración de GUERRA INMINENTE

La situación del país hoy, es mucho más simple de entender, si observamos con objetividad la realidad que estamos afrontando. Las mafias políticas de la nación, comandadas por el Centro Democrático y su Gran Colombiano, Álvaro Uribe Vélez, han logrado asociar a su partid, a un grupo de ingenuos ciudadanos que, lejos de pensar en el beneficio social, defienden a capa y espada, la honra y prestigio de un nido de ratas, que lo único que tienen en mente, es seguir destrozando al país y engordando sus cuentas en el exterior, mientras escrituran nuevas propiedades, producto del desplazamiento social en el campo.

Venezuela fue el discurso perfecto para el uribismo, creando así un monstruo socialista que serviría de bandera para mantener a un pueblo ingenuo e ignorante sumido en el terror de convertirnos en su espejo.

Pero pasó lo inesperado, los jóvenes del país, cansados de tanta injusticia y corrupción, comenzaron a alzar su voz de protesta, a pesar que en sus casas, padres, tíos y abuelos, trataban en vano de hacerles ver la magnificencia del Salvador de la patria. Pero no comieron de cuento y siguieron su lucha, no sólo en las calles, sino en sus hogares, demostrando a sus más cercanos familiares, la realidad que ellos tenían frente a sus ojos.

Esto no estaba en los planes del Matarife, que siempre creyó que entre Maluma y Silvestre Dangón, tendría a los incautos muchachos alejados de la realidad Malditos vándalos que vienen a despertar cuando más dormidos los necesitamos … Así tuvo que haber pensado El Matarife, al descubrir que aquellos que tendrán un poder enorme en las próximas elecciones, habían despertado de su sueño profundo de indiferencia política y ahora representan una amenaza para sus propósitos de perpetuidad en el poder.

“Se Complicó esta vuelta”

Todas las guerras son iguales en su esencia, básicamente están conformadas por dos bandos, buenos y malos, justos y abusadores, y ahora que las condiciones cambiaron, trayendo al escenario a un grupo enorme de jóvenes y valientes guerreros que entendieron, de una vez por todas, que si no hacen parte de esta contienda, perderán toda posibilidad de un futuro de oportunidades, se unen para enfrentar al malvado y siniestro Uribismo.

Pero no crean que El Matarife se va a quedar cruzado de brazos, sabe que debe cambiar su discurso, debe seguir tejiendo las redes de la corrupción, así ya no esté en el senado, pero es claro y contundente en su sabiduría, no se sirve una taza de café en el congreso sin su aprobación.

Tiene por un lado a las bancadas fuertes a su favor, con la promesa de compartir el poder, pero como viejo mañoso y experimentado, sabe que todos esas ratas no son de fiar y que en cualquier momento se pueden cambiar de bando, por eso hay que prometer cosas grandes y en promesas, nadie le gana al Patrón del Mal, él sí sabe hacerlo como ningún otro.

Por el otro lado, tiene a un número de ingenuos que seguirán yendo a las urnas a votar por el que diga El Salvador, pero convencerlos, requiere de una estrategia más sólida, más tenebrosa y horrorífica: Violencia.

Sólo basta una llamada a sus amigos de la vieja guardia, los que alguna vez asesinaron miles de inocentes para hacerlos pasar por guerrilleros, una llamada a sus aliados para desatar una nueva ola de violencia, de la cual el gobierno actual no tiene dominio, ni injerencia y así, podrá generar el ambiente ideal para proclamar un pacto para la defensa de Colombia. Y eso es justo lo que quieren escuchar los ingenuos del Centro Democrático, una voz alentadora que les prometa el regreso a la prosperidad, la paz y la justicia, como si alguna vez hubiese existido durante su gobierno.

Es la batalla por el reino, el Game Of Thrones de un país sumido en engaños y promesas por decenios; incautos y cómplices, que venden el alma al diablo por ser parte de ese círculo de ratas políticas que recibirán su bolsa de oro, a cambio de su lealtad a la causa oscura.

La nueva imagen del hoy no senador, libre y de risa siniestra ante la manera astuta en que domina los entes de control, deja al pobre senado sin recursos para enfrentar una contienda en el congreso. Compradas las mayorías, la disputa entre las ratas del congreso, ya no es por aprobar leyes, sino por repartir poder … y poder es sinónimo de oro, plata, contratos y dólares, sin dejar atrás a nuestros aliados del narcotráfico que, al final, ponen los recursos para la compra de votos y así mantener a la registraduría y sus ratas contentos, mientras el votante feliz disfruta de un mercado para una semana y se prepara para cuatro años de miseria, pero felices porque se sienten parte del partido del Salvador.

Y mientras todo esto pasa, nos mantienen asustados con la pandemia, nos recuerdan que salir a marchar es un acto deliberado de irresponsabilidad, pero salir a trabajar y comprar en los mercados de Olimpica, Éxito y otras superficies de los grandes industriales, es un deber para recuperar la economía.

Centro Democrático, Los Verdes, Partido de la U, Polo Democrático, Conservadores, Colombia Justa y Liberales, los Siete Reinos de esta historia, todos luchando para que los Salvajes de la Izquierda no traspasan la muralla y lleguen al poder.

La batalla está por empezar, los reinos están unidos para enfrentar a los gigantes y los muertos de hambre que se acercan a la muralla, dispuestos a morir o cambiar la historia. El Matarife sentado a sólo centímetros del Rey Bobo, que hace mejor labor de bufón de la corte, mientras el poder oscuro de la muerte acecha entre las sombras.

Una batalla épica entre el mal y el bien, una guerra inminente sin posibilidades de acuerdos, un pueblo asustado al que le venden historias de horror para mantenerlos en la ignorancia y un ejército de jóvenes dispuestos a arrollar sin contemplación al Rey de los Siete Reinos.