¿cómo nace un revolucionario?

De manera ingeniosa e inteligente, los gobernantes de la derecha, aquellos que alaban el capitalismo salvaje, se encargaron de crear en la sociedad la imagen que relaciona a todo aquel que, inconforme con el Estado, reclama sus derechos y exige justicia, a ellos se les señaló de REVOLUCIONARIOS.

Fue la manera astuta de la derecha de coaccionar a la población para no reclamar, para no ser señalados de socialistas que creen que el comunismo es la base de una sociedad perfecta. Así transformaron el pensamiento de la sociedad, así nos fueron obligando a callar ante los abusos de los empresarios y gobernantes corruptos que, aprovechando el silencio de los inocentes nos hizo creer que, era normal el comportamiento codicioso de algunos gobernantes, pero que debíamos estar tranquilos porque la justicia llegaría en su debido momento.

Al comienzo los actos de corrupción y los robos al patrimonio eran consideradas cifras menores, un par de millones por aquí y otros millones por allá, mientras jueces, fiscales y procuradores miraban cómplices y recibían su recompensa por mantener los procesos engavetados, distantes de una sentencia.

Pero la codicia de los gobernantes no tenía límites, habían encontrado la manera de evadir la justicia, y los escándalos fueron aumentando en proporciones desmedidas, dando inicio así, a los carteles de la política, comandados por altos funcionarios de prestigiosas familias, a los que no les bastaba la fortuna que ya poseían, sino que ahora tenían acceso a los recursos de un pueblo dormido e indolente con su erario.

Estos carteles de la política tienen claro que, la base de su éxito, radica en la medida en que pueden controlar a quiénes entran en su círculo y por ello, idean leyes en el congreso, para que los candidatos independientes se mantengan distantes de cualquier posible ingreso al congreso, que pueda poner en riesgo su negocio con los recursos del Estado.

Así las cosas y teniendo el control de la situación a través de sus bancadas, se desata en Colombia la ola más grande corrupción que hoy atenta contra el patrimonio de los colombianos.

Las élites de la corrupción encontraron la manera y construyeron las leyes para mantenerse en el poder. Una conspiración perfectamente elaborada para castigar a un pueblo ignorante que, llevado por las doctrinas de la extrema derecha, nos convence, a creer que el enemigo de los colombianos es la izquierda socialista que está a un paso de llegar al poder. Así fue, como llevamos a Álvaro Uribe Vélez a la presidencia de este país, así fue, aplaudimos las bajas que a diario obtenía el glorioso ejército de Colombia en contra de las guerrillas de las FARC, ELN y EPL. Así, nos vendieron la necesidad de destinar altos recursos del Producto Interno Bruto (PIB) a una guerra inexistente, que generaba miles de millones de pesos en coimas y beneficios bajo la mesa, para que los corruptos se enriquecieran a costa de los impuestos de los contribuyentes.

Tuvieron claro que vender miedo era el factor más importante para generar confianza en la sociedad. A mayor miedo, mayor dependencia al Estado salvador de Uribe que demostraba con hechos, miles de bajas a la guerrilla.

Un plan maestro que aún funciona en un alto porcentaje de la población, una bandera del Centro Democrático que incita a los más ignorantes a pensar y creer que las FARC son capaces de llegar al poder. Todo ello, conseguido a través de la compra y manipulación de medios de comunicación, que alardeaban de los resultados del ejército, pero llegaron los incrédulos, los que no comen entero y escucharon a campesinos dolidos por la muerte de sus hijos, inocentes trabajadores del campo, a los que les pusieron botas, propaganda subversiva y uniformes, para hacerlos pasar por guerrilleros.

De esta manera comenzó la división en Colombia, entre los que, aún hoy, consideran que todo es una estrategia para desacreditar al expresidente Uribe y los que abrieron los ojos y se solidarizaron con las más de diez mil víctimas de los falsos positivos. Se abrió entonces una brecha social, dos historias que no conviven en una misma realidad. El Asesino y el Salvador.

Y mientras estábamos distraídos intentando definir la realidad geopolítica de Colombia, se gestaba en las altas esferas de la corrupción, todo tipo de robos al erario. A la fecha los casos de corrupción en el país, nos eleva a la categoría mundial del País Más Corrupto del Mundo y las cifras hablan por si solas:

Reficar
Se cree que el robo a la Refinería de Cartagena rondaría los $ 5 billones. Empezó en 2007 y 11 años después, el caso apenas está en imputación de cargos en la Contraloría General, organismo que encontró 35 hallazgos fiscales.

El cartel de la hemofilia
En este caso, que afectó a los departamentos de Bolívar, Caquetá y Córdoba, se esfumaron $ 86.000 millones en pagos de tratamientos no POS a falsos pacientes. Están involucrados 10 exgobernadores y sus tentáculos llegan hasta el Congreso de la República en donde salió salpicado el exsenador del Centro Democrático Daniel Cabrales

Alimentos escolares
Otros $ 85.000 millones se perdieron en los famosos PAE. La República recuerda que los sobrecostos de los alimentos que se vendía en los Programas de Alimentación Escolar sirvieron para dar apertura a 154 procesos de responsabilidad fiscal.

Interbolsa
Autoridades aseguran que $300.000 millones, que pertenecía a inversionistas de Interbolsa y el Fondo Premium, se perdieron tras el entramado que montaron los empresarios Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz par desfalcar a socios en Colombia. Fueron condenados a 5 años de cárcel y purgan sus penas en la casa.

Saludcoop
Se trata de unos de los mayores descalabros a la salud en Colombia. Cerca de $1,4 billones desparecieron en bonificaciones exageradas, compras de finca raíz, viajes e inversiones en el extranjero. Carlos Palacio expresidente de Saludcoop, podría pagar una condena de 17 años de prisión, señaló ese medio.

Fidupetrol
Es el mayor escándalo de corrupción que ha golpeado directamente a magistrados de la Corte Constitucional. Por $ 500 millones, que habrían sido pagados a los exmagistrados Rodrigo Escobar y Pretelt para favorecer una acción tutela que beneficiaba a Fidupetrol.

Odebrecht
Al igual que el caso de Reficar, empezó en el gobierno de Álvaro Uribe y tuvo continuidad en el gobierno de Juan Manuel Santos. Se sabe que unos USD$ 32 millones habrían sido destinados para el pago de sobornos a funcionarios para favorecer a la constructora brasilera en Colombia, según informaciones de ese diario capitalino.

Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE)
Se trata de uno d los casos en donde la justicia absolvió a 3 de los sospechosos, entre ellos al exdirector de la DNE Carlos Albornoz Guerrero. Unos $30.000 millones se perdieron en entregas irregulares de bies de la mafia a compradores. Congresistas y abogados fueron salpicados por el escándalo.

Carrusel de los contratos
$2,2 billones de plata de los bogotanos resultaron comprometidos en el amaño de millonarios contratos de obras públicas en Bogotá.  Los hermanos Samuel e Iván Moreno Rojas, así como el empresario EmilioTapia y otras 110 personas resultaron involucradas en el mayor escándalo de corrupción que ha golpeado a la capital de los colombianos, según ese periódico.

Pero estos son sólo los más recientes, existen al menos diez casos más en donde los carteles de la política se apoderaron de billones de pesos de los contribuyentes.

Se estima que el Colombia se roban cerca de $50 billones de pesos mensuales, que terminan en manos de los carteles de la política que sin escrúpulos, llenan sus cuentas en el exterior, visten de traje elegante y tienen cómplices en el congreso de la república o son parte del mismo.

Imaginen por un instante
todo lo que podría hacer
un gobierno honesto con
esos 50 billones de pesos
para mejorar nuestra
calidad de vida …

Ante las cifras, es más que evidente la participación de las cortes, jueces y magistrados que, indiferentes ante la situación del país, acceden a ser parte de esta mafia organizada que en promedio nos quita $1,5 billones de pesos diarios. Una mafia que nos desangra socialmente, no sólo en lo económico, pero que psicológicamente nos lleva a pensar que es normal que eso pase en Colombia. Y ese daño es mucho más peligroso que los recursos que se llevan, porque ese cambio de mentalidad nos lleva a aceptar a creer que nada podemos hacer para cambiarlo y que el mundo es como es y nada podemos hacer.

Es justo ahí, cuando nace un REVOLUCIONARIO, una persona que ve la realidad de los hechos y entiende que todo está mal y debemos hacer algo. Es ese momento definitivo en su vida, en donde confronta la realidad del país y el destino sesgado al que estamos condenando a nuestros hijos y a las nuevas generaciones.

Podemos seguir ignorando la realidad y esperar a que, en un futuro distante, nuestros descendientes tomen partido de su realidad y hagan algo, pero esa actitud nos convierte en cómplices de los corruptos, en cobardes mequetrefes incapaces de enfrentar una realidad que nos afecta a todos, pero por sobre todo, nos obliga a bajar la cabeza y aceptar nuestra cobardía.

No se trata de izquierda, de comunismo o socialismo, simplemente todo se resume a la ausencia de justicia social, en niños aguantando hambre mientras los gobernantes, no sólo reciben millonarios salarios, sino que confabulan para robarnos el erario y hacernos más pobres cada día.

Mientras tanto en las bodegas de los partidos corruptos, se invierten millones de pesos para incrementar el miedo ante la izquierda, producto de un pensamiento que demanda igualdad para todos. Se escucha frases como “Estudien vagos”, generada por una ultraderecha que nos acusa de ignorantes por demandar mejores condiciones y nos recuerda que todo acto de violencia, es una agresión a la democracia. Qué cinismo tienen algunos para arrodillarnos ante la opresión.

Las revoluciones nacen producto del descontento, de la desigualdad que genera ver a los corruptos burlándose del pueblo, mientras gobierno y justicia reciben la participación económica que los hace más culpables que los verdaderos ladrones.

¿Qué hacer entonces cuando
vemos una democracia abatida
por los corruptos?

La historia de la humanidad nos recuerda que la única forma posible de erradicar los malos gobiernos, es a través de la protesta pública, la que empieza en las calles con millones de dolientes y en la medida que el gobierno ignora el clamor del pueblo, toma un matiz mucho más real para finalizar con el enfrentamiento armado.

Hemos llegado a este punto de inicio, en donde debemos atender el llamado de la justicia social, en donde debemos salir sin temor a defender nuestros derechos, en donde exigimos, sin derecho a negociar, un sistema de justicia que ponga a quienes han robado nuestros recursos, detrás de las rejas con penas dignas y sin derecho a concepciones especiales.

Así nace la revolución de u pueblo que deja atrás el temor y enfrenta con valentía el destino progresista de sus hijos y las nuevas generaciones, un pueblo que se cansó de rogar, de esperar justicia, de ver como lo estafan de manera cínica y lo llevan cual cordero amaestrado al corral del sacrificio.

“Somos la Resistencia Inteligente y
no guardaremos silencio ante la
manera descarada en que burlan
de nuestras esperanzas por una
Colombia digna para nuestros hijos”

Por Mauricio Marulanda